Estadísticamente, las personas que siguen una dieta lácteo vegetariana tienen una esperanza de vida superior a la de aquellos que comen carne. La capacidad del cuerpo para digerir y metabolizar proteína animal es, en realidad, muy limitada, y el excedente de proteína es dividido en azúcares y ácidos tóxicos. Al ingerir proteína animal incrementamos la acidez de nuestros tejidos, lo cual ha sido reconocido como un factor que contribuye a la aparición de enfermedades degenerativas como la artrosis y el cáncer. Otras clases de comida que producen exceso de acidez en nuestro cuerpo son las grasas, los azúcares y las comidas procesadas. Por lo tanto, si queremos mantener y mejorar nuestra salud, debemos empezar a reducir nuestra ingestión de carbohidratos desnaturalizados y azúcares, así como de grasas saturadas y proteína animal.

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